El Cambio climático, un enemigo íntimo

Posted on 14 abril, 2008. Filed under: Sin categoría |

por Aversa
El panorama no es alentador. En las próximas décadas aumentarían los casos de desnutrición en el mundo (sólo América Latina perdería el 50% de sus tierras agrícolas hacia 2050). También se incrementaría la cantidad de muertos y afectados por enfermedades y lesiones ocasionadas a partir de olas de calor, incendios, sequías, inundaciones y tormentas. Además, ciertas afecciones podrían expandirse a regiones en las que jamás, hasta ahora, habían aparecido. Y reaparecerían patologías erradicadas en algunos rincones del planeta.

Según informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático que depende de las Naciones Unidas (IPCC), la responsabilidad por el aumento de las temperaturas a nivel global es en un 90% atribuible al hombre. Por ello, cualquier acción, por pequeña que sea, es un granito de arena que hará que los efectos del Cambio Climático sean menos despiadados con los habitantes del planeta.


Héctor Coto, Director ejecutivo de la Fundación Mundo Sano (FMS), ejemplifica: “El Calentamiento Global permite que los insectos transmisores de enfermedades expandan su extensión geográfica más allá de la franja tropical donde éstas son endémicas. Si bien aún no existen estudios que ponderen la magnitud de esa relación, la reaparición en latitudes no habituales de brotes epidémicos de dengue, paludismo o virus del Nilo tendría, entre sus determinantes, al Calentamiento Global. Desde hace algunos años, en las provincias del norte del país, estamos asistiendo a una inusual presencia de las especies de mosquitos transmisores de dengue y de paludismo y el consecuente incremento de estas enfermedades. La conexión entre esta situación y el Cambio Climático es un tema prioritario en la agenda de los epidemiólogos”.

Más que un problema ecológico

Los incidentes de este tipo pusieron en evidencia que el Calentamiento Global o Cambio Climático es mucho más que un problema ecológico: se ha convertido en una verdadera amenaza para la vida de hombres y mujeres.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que el calentamiento de la Tierra tiene influencia directa en alrededor de 150 mil muertes anuales y en 5 millones de enfermos. En este sentido, se esperan incrementos en el número de enfermedades diarreicas por mayores dificultades en el acceso a la alimentación y más problemas cardiorrespiratorios como consecuencia de las crecientes concentraciones de ozono en la atmósfera.

A su vez, un informe de la organización internacional de defensa de la infancia Save the Children sostiene que el porcentaje de la población mundial que corre el riesgo de contagiarse de malaria aumentará entre un 45 y un 60% en los próximos cien años.


La destrucción de la capa de ozono, una de las primeras preocupaciones a nivel general respecto de la problemática ambiental, sigue siendo un factor de extrema incidencia. Los principales responsables son los gases contaminantes, comúnmente llamados freones y halones, que tienen cloro y bromo en su constitución química. Este fenómeno pone en riesgo la piel de millones de personas debido a que produce un incremento de la radiación ultravioleta más energética que llega a la superficie terrestre (UVB) y un consecuente incremento en los cánceres de piel: un 5% de reducción del ozono produce un aumento de entre el 8 y el 12% en la intensidad de radiación solar que induce, en personas con largas exposiciones al sol, algunos tipos de cánceres.

¿Soluciones?

Vicente Barros, autor del libro El Cambio Climático Global, sostiene: “Cualquier intento por mitigar seriamente el Cambio Climático debe pasar por una reducción drástica (del orden del 50%) de la quema de combustibles fósiles y por su futura eliminación. Como los combustibles fósiles son la principal fuente de energía (más del 80% del total), esto no sería posible en las próximas dos o tres décadas sin causar una catástrofe mundial”.

El doctor e investigador Jorge Osvaldo Gorodner se refirió a cómo evitar la propagación de enfermedades con los siguientes términos: “Tendría que haber un sistema de información con eventual acción operativa posterior. Para ello, debe contarse con adecuados centros asistenciales y diagnósticos, los que deben operar desde espacios sanitarios que posean un alto nivel de competencia. Éstos deben estar conectados en forma permanente con el nivel político regional y central de la salud pública para llevar a cabo las normativas epidemiológicas, estableciendo una red asistencial y de diagnóstico, que cuente con centros de investigación de referencia, y la asesoría de organismos técnicos y académicos nacionales y extranjeros”.

En cuanto a soluciones más coloquiales, o a nuestro alcance, el doctor en Física Rubén Piacentini ejemplifica: “Una manera de colaborar es evitar el uso de productos que contengan gases contaminantes que están en circuitos de refrigeración y sistemas de limpieza de ropa, entre otros. Cuando debamos adquirir heladera, freezer, aire acondicionado para viviendas, automóviles con sistema de climatización o llevar a limpiar nuestra ropa a la tintorería, podemos consultar si los equipos o el sistema de limpieza no destruyen la capa de ozono”.

Sólo entre todos, se sabe, se podrán evitar males mayores. Muchos de los cuales ya se encuentran entre nosotros.



Artículo publicado por Aver S.A, empresa especialista en contenidos editoriales segmentados.

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